Balder era hijo de Odín y Friga, famoso por su afabilidad, gentileza e inteligencia. Balder sufría pesadillas y tenía miedo de morir, pero su madre – la más poderosa de las diosas de Åsgard – hizo jurar a todos y a todo que nadie jamás le haría daño. Los dioses se divertían disparando sus armas sobre Balder, pues éste ya no podía ser muerto o herido. Friga, empero, olvidó preguntar al muérdago, que consideraba demasiado pequeño e insignificante. El intrigante y artero Loki se enteró de ello e indujo al ciego Hodur a matar a Balder con una flecha hecha de ese arbusto. Entonces los dioses enviaron un jinete a Helheim, la Morada de los Muertos, a pedir el retorno de Balder. Hel, la reina de Helheim replicó que Balder resucitaría si el mundo entero lloraba su destino. Y todos y todo - aun las piedras y los árboles - siguen intentando con sus lágrimas (en vano) que resucite el dios muerto.

¿Quiénes son los enemigos de los dioses y de los humanos?
Aunque a veces conocidos como ogros o "troll", solían ser llamados yotes. Aquellos gigantes habitaban en las soledades y los escabrosos montes de Utgard y Jotunheim. A menudo hombrones enormes y poderosos, eran las fuerzas del caos. El único asa que podía hacerles frente en una lucha cuerpo a cuerpo era Tor, dios del trueno. Los yotes poseían poderes mágicos incomparables. En una ocasión, por ejemplo, hicieron un enorme gigante de barro y le pusieron el nombre de Mokkurkalve. Era un ser artificial de aspecto aterrador, de noventa kilómetros de alto y treinta de busto... Las ogresas cabalgaban sobre lobos, usando víboras de bridas. Aunque podían ser terriblemente feas, algunas incluso monstruosas, también podían ser increíblemente bellas... tanto que incluso Odín, en más de una ocasión, se dejó seducir en fogosos lances amorosos.
¿Eran Loki y sus hijos aún más peligrosos?
Artero, malévolo e intrigante, Loki era originalmente un yote, pero, a temprana edad, mezcló su sangre con la de Odín y, por ende, fue aceptado como un asa.
Loki era un bromista y acabó mal. Traicionó a los asas y causó la muerte de Balder. Como castigo por este acto nefando, fue encadenado bajo una serpiente que goteaba un veneno letal y corrosivo sobre su rostro. Pero su fiel esposa, Sigyn, permaneció pacientemente a su lado sosteniendo un cuenco grande para recoger la sustancia ponzoñosa. Mas de vez en cuando, tenía que volverse para vaciar el cuenco, y entonces el veneno caía en la faz de Loki, haciéndole retorcerse con tanta violencia, que el mundo entero se estremecía. Esto es lo que se llama terremoto. Loki tenía hijos en Åsgard y también otros descendientes más extraños. Con la ogresa Angerboda fue padre del Lobo Fenris, de la Serpiente Midgard y de Hel; y con el semental Svadilfare fue madre (!) del caballo Sleipner.
El Lobo Fenris era una bestia verdaderamente monstruosa. Se crió en Åsgard, pero adquirió un tamaño tan descomunal y se volvió tan fiero y peligroso, que sólo el dios Tyr osaba alimentarlo. Los asas hicieron que los enanos forjaran una cadena irrompible, Gleipnir, hecha del sonido de los pasos de un gato, la barba de una mujer, las ráices de una roca, los tendones de un oso, el hálito de un pez y la saliva de un pájaro. (De ahí que los pasos de un gato no hagan ruido, las mujeres no tengan barba, etc.) Con gran astucia, lograron encadenar al lobo tan fuertemente que apenas podía moverse, y le metieron una espada en la boca, de suerte que siempre estaba con la fauces abiertas, incapaz de morder. Sólo cuando acabe el mundo, podrá liberarse finalmente de sus cadenas
El segundo vástago de Loki y de la yote Angerboda era una serpiente. Los dioses la arrojaron al mar, donde, con el tiempo, creció de forma tan increíble que la llamaron Serpiente Midgard, porque circundaba la tierra entera mordiéndose la cola con la boca.
Ello no obstante, tal vez fuese el último de los tres retoños de Loki y Angerboda quien causara más aflicciones a los dioses y al género humano. Era una doncella monstruosa, medio blanca y medio negra azulada. Fue expulsada de Åsgard y se afincó muy al norte, donde creó el reino de los muertos, un mundo subterráneo, gris, frío y húmedo, llamado Hel, como ella. Todo aquel que moría de enfermedad o senectud iba a parar a Hel, donde llevaba una existencia triste y sombría. La propia reina de los muertos parecía un cadáver, y todo lo que poseía tenía nombres que recordaban la fría "vida" de la tumba. En tiempos pasados, cuando la gente sentía la presencia de fantasmas, se decía que "la Puerta de Hel está abierta". El día de la Gran Batalla Final, Hel y su ejército de muertos combatirán contra los dioses.
¿Se podía ir a parar a otros lugares después de morir?
Al morir, los que habían combatido valerosamente en el campo de batalla iban con Odín o Freia. El dios supremo mandaba a las valkirias, en sus cotas de malla, a recoger a los héroes caídos en combate. Las valkirias iban armadas y podían cabalgar por los aires. En Åsgard los muertos eran divididos entre Odín y Freia. La mitad vivía con Odín en el Valhala ("val" significa campo de batalla), y la otra mitad con Freia en Folkvang (en este contexto, "folk" significa hombres en orden de batalla).
Mientras que se sabe poco de la vida en Folkvang, existen numerosas descripciones del Valhala. En el baluarte fuera de aquel enorme "cuartel", se permitía a los héroes combatir cuanto querían durante todo el día, y no importaba que perdieran un brazo o dos, pues, al atardecer, se levantaban del campo de batalla sin un rasguño. Como amigos del alma, los guerreros entraban en la vasta sala del banquete, donde hermosas valkirias servían hidromiel y carne de cerdo cocida. El cerdo que comían, Sæhrimnir, era un animal extraordinario: Cada día era sacrificado y devorado, pero, al llegar el alba, resucitaba.
El último día del mundo, Odín capitaneará a los dioses y a los héroes muertos en la gran batalla final contra los yotes y los poderes de las tinieblas. El propio Odín luchará contra el lobo Fenris y será devorado por el monstruo. Así dice la profecía.