La comida
La gastronomía finlandesa es una combinación de elementos europeos, escandinavos y orientales; los modales son típicamente europeos.
El día comienza con el desayuno, a veces bastante pesado. El almuerzo se come entre las 11 y las 13, y en los sitios de trabajo no dura más de una hora. También los almuerzos de negocios, antes maratónicos, se han reducido a una hora y media o dos. La cena se sirve en los hogares entre las 17 y las 18, y en los restaurantes puede comenzar entre las 19 y las 20. Salir a cenar más tarde conlleva a un conflicto con los horarios de las cocinas, que conviene consultar al reservar mesa.
Los conciertos y los teatros comienzan a las 19 ó 19.30, y sobre las 22 el público llena los restaurantes.
La cocina finlandesa, tradicionalmente bastante pesada y grasosa, se ha ido aligerando al tomarse conciencia de los efectos de los alimentos sobre la salud. Actualmente los buenos restaurantes también pueden satisfacer distintas dietas.
Es normal beber vino o cerveza con las comidas, aunque ya actualmente muy poco con el almuerzo.
En las comidas el anfitrión decide la disposición de los invitados en la mesa. El huésped de honor se sienta a la derecha de la señora (o del señor, entre hombres solos), lugar que los parcos finlandeses tratan de evitar porque se espera que su ocupante pronuncie a los postres unas palabras de agradecimiento a los dueños de casa. Sólo se empieza a comer cuando todos están servidos.
En general el anfitrión hace un brindis al comienzo, deseando buen provecho a sus invitados. Antes no se bebe, ni aun los invitados, salvo si el inicio de la comida se ha demorado exageradamente.
Durante las comidas rara vez se hacen discursos, a menos que se trate de una ocasión formal en la que los discursos se suceden entre plato y plato. El anfitrión en cambio puede saludar a los invitados, y éstos entre sí alzando la copa y mirándose a los ojos; después de un sorbo, se repite el contacto visual antes de posar la copa en el mantel. Las comidas terminan con un café y una copa. Si los dueños de casa lo permiten, éste es el momento de sacar cigarros o cigarrillos, si el anfitrión no lo ha propuesto o ha invitado antes. Al levantarse de la mesa o en la primera ocasión propicia, los invitados suelen agradecer brevemente a los dueños de casa, independientemente de si ya lo ha hecho el invitado de honor.
Las comidas son en Finlandia, como en el resto del mundo, una de las formas principales de la vidasocial. Es obligación de los anfitriones ocuparse de la calidad de los platos, y de que la comida transcurra fluidamente. Se espera que los invitados contribuyan a crear la atmósfera siendo interlocutores amenos e interesantes, especialmente con sus compañeros de mesa y con las damas. Los huéspedes extranjeros están autorizados a sabotear despiadadamente la típica costumbre finlandesa de hablar sobre trabajo en la mesa llevando la conversación hacia otros tópicos.

La bebida
El finlandés promedio bebe algo más de nueve litros de alcohol por año, un nivel europeo promedio, y lo hace siguiendo a grandes rasgos los hábitos escandinavos y europeos. Existen menos peculiaridades nacionales de lo que se podría suponer, considerando que los finlandeses tienen fama de ser un pueblo borrachín. La más visible de ellas es un consumo relativamente alto de licores fuertes, con intención de emborracharse.
El consumo de bebidas más suaves se ha generalizado en los últimos años y con ello la cultura alcohólica ha adquirido rasgos más cultivados. En los almuerzos de negocios se bebe mucho menos que antes, y entre funcionarios menos aún. La cultura alcohólica varía de acuerdo a factores sociales y en parte también geográficos. Es así que las influencias europeas y mediterráneas se ven en los jóvenes adultos,
especialmente urbanos, de clase media y alta, y en los grupos de más edad con alto nivel de instrucción:
el vino está reemplazando a los licores, están creciendo los clubes de catadores, se organizan degustaciones en las casas y las columnas de enología de los periódicos influyen sobre los volúmenes de venta de los vinos.
La importación y el comercio de vinos y otras bebidas alcohólicas está en gran medida en manos de Alko, una empresa estatal, cuyos comercios tienen el monopolio de las ventas minoristas, salvo de cerveza liviana y sidra. Alko es un gran comprador de vinos a escala internacional, y por lo tanto sus estantes ofrecen una vasta selección de calidades, marcas y orígenes, también de gran calidad. Muchos restaurantes importan sus propios vinos directamente de las bodegas extranjeras.
En los hogares se bebe vino con las comidas sólo los fines de semana, pero en los restaurantes y cuando hay visitas el vino desempeña un papel importante. A menudo – y si los anfitriones son sueco-finlandeses casi siempre – la visita recibe ya con el primer plato un snap, un pequeño vaso de vodka, koskenkorva (el aguardiente finlandés) o akuavit, que se considera muy apropiado con pescados fríos e indispensable con los cangrejos de río. Los sueco-finlandeses acostumbran entonar breves coplas antes de cada trago. En las ocasiones principales hay un director de brindis, que establece los intervalos entre tragos y dirige el canto.
Los de habla finlandesa tienen una etiqueta menos ceremoniosa y estructurada, pero actualmente ya están construyendo su propio repertorio. Con los snaps se bebe agua mineral o cerveza, bebida también muy apreciada por los finlandeses para acompañar las comidas. La cerveza también apaga la tremenda sed que despierta la sauna.
El forastero puede adoptar la cultura alcohólica finlandesa según sus propios gustos. No necesita tomarse el snap de un trago, aunque su vecino lo haga; basta con alzar la copa y mojarse los labios. Nadie se extrañará demasiado si alguien desea comer con agua mineral o con un vino sin alcohol. Estas bebidas ya han comenzado a conquistar la mesa del almuerzo, y también tienen demanda en otras ocasiones.
Entre los jóvenes adultos se está reduciendo la aceptación social del «beber para emborracharse», y se está imponiendo la percepción del vino como la «bebida de los sabios».Las alternativas sin alcohol son vistas con buenos ojos por la ley, que sólo permite a los conductores un pequeñísimo contenido de alcohol en la sangre y es muy severa con quienes conducen alcoholizados.
El tabaco
En los últimos años se fuma cada vez menos, y la actitud general hacia el tabaco se hace día a día más restrictiva. La legislación ha erradicado el humo de sitios públicos y lugares de trabajo, y los finlandeses, por naturaleza obedientes de las normas, observan las prohibiciones y sólo fuman en los lugares especialmente asignados. No obstante fuman bastante, también los jóvenes, y se está extendiendo el cigarro, siguiendo una tendencia internacional. Cada vez más restaurantes y bares ofrecen una buena selección de puros, especialmente habanos, y ya se considera que un cigarro es una buena culminación de una cena afuera. Se espera que los fumadores sean considerados. Un invitado debe pedir permiso a los anfitriones para fumar cuando hay ceniceros a la vista, y en un restaurante conviene consultar con los otros comensales. En las casas de familia los fumadores suelen ser despachados al balcón, lo que en el frío invierno es un buen medio de combatir el consumo de nicotina. Los aficionados al prolongado placer del puro en estas circunstancias deben poner a prueba su capacidad de continencia. En las comidas muchos fuman entre plato y plato, lo que no está bien visto. El resto de los comensales, con el cocinero a la cabeza, prefieren que los fumadores sepan esperar hasta la hora del café y el coñac.